Tras el paso del verano, las personas de piel grasa vuelven a tener dificultades para regular las secreciones sebáceas. Para mantener este problema a raya puedes realizar una sencilla y natural loción para aplicarte en el rostro.
Hierve varias ramitas de tomillo en agua durante un par de minutos. Luego retiras el recipiente del fuego y esperas a que se enfríe. Cuando el agua está fria, la cuelas y utiliza ese preparado para lavarte la cara al menos una vez por día.
El agua con tomillo eliminará todo rastro de brillo de tu piel y proporcionará a tu cutis una agradable sensación de frescor dejándola lista para la aplicación de la crema hidratante.
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