A 33 kilómetros de distancia de San Sebastián, en el municipio guipuzcoano de Zestoa, se encuentra el Balneario de Cestona, que fue el primer destino turístico que hubo en el Pais Vasco, a principios del siglo XIX. Su origen se remonta al año 1760, cuando en la zona que ahora ocupa, dos perros del entonces Marqués de San Millán (cuyo palacio se encuentra situado en el barrio zestoarra de Lasao) sanaron de la sarna que padecían, tras bañarse en unas pozas de aguas calientes allí situadas. En el año 1792 estas aguas fueron declaradas de utilidad pública. Inaugurándose el Balneario de Cestona en 1804, compuesto inicialmente por sólo la Casa de Baños. El Gran Hotel, situado junto a ella, fue inaugurado en 1893. Tras las inundaciones de 1983, el Balneario de Cestona fue remodelado, renovándose sus instalaciones y servicios. Actualmente, dispone de 130 habitaciones, ofreciendo un total de 240 plazas de alojamiento. Entre sus instalaciones destacan el Gran Comedor, de estilo renacentista con 520 m2 de superficie y una altura de 12 metros, y el Gran Teatro, dotado de un gran escenario y con capacidad para 200 personas.
Los manantiales minero-medicinales de San Ignacio y de La Natividad, como son conocidos popularmente los del Balneario de Cestona, emergen desde rocas calizas; y las tomas de aguas procedentes de ellos están indicadas para, entre otras, afecciones del aparato digestivo, trastornos de vesícula, alteraciones hepáticas, litiasis biliar y renal, y problemas de estreñimiento. Además, aplican tratamientos de hidroterapia (pediluvios, hidrogym, …) en sus piscinas, baños, duchas y vapores.
En los jardines del Balneario de Cestona podemos pasear por un parque botánico con árboles centenarios. También, podemos realizar excursiones a localidades cercanas como Zumaia, Zarautz o Getaria.
PUBLICIDAD