Utiliza lechuga para la piel enrojecida
La lechuga, sí la de la ensalada, además de ser una hortaliza exquisita es un cosmético de primer orden. Ya sé que a simple vista, la lechuga no tiene tanto glamour como la rosa mosqueta o las algas, pero es un producto que, quizás por desconocimiento de sus propiedades, no tenemos en cuenta a la hora de cuidar nuestra piel.
Este noble vegetal, en aplicaciones externas, ayuda a regenerar la piel erojecida por el sol. Puedes hacerte una sencilla mascarilla para aplicártela cuando tu piel se encuentre con esas características. Sólo tienes que trocear de 8 a 10 hojas de lechuga, junto con sus tallos, y ponerlas a hervir durante 3 minutos en medio litro de agua mineral. Luego filtra el líquido y añádele una cucharada de miel. Revuelve un poco para que se cree una pasta y dejas que se enfríe.
Cuando ya está fría la mezcla te la aplicas en la zona enrojecida con ayuda de una gasa. Deja que actúe durante unos 15 minutos y aclara con agua tibia. Verás que tu piel en un rato recupera su estado normal.
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